Golifiando casas

Golifiar. En chicharrero profundo: Curiosear, cotillear, husmear.

Con esto del comienzo del fin de la burbuja inmobiliaria (ya veremos), es buen momento para empezar a mirar, con muuuucha calma, un nidito propio. No realmente con ánimo de comprar, sólo golifiando y de ahí la aclaración inicial. Si uno se fija bien y no hace falta prestar excesiva atención, hay carteles de “se vende” a patadas, así que nos estamos dedicando a coleccionar números de teléfono y direcciones o señas para recordar de dónde los sacamos. ¡Nunca se sabe dónde estará el chollo!

Ayer fuimos a visitar un piso curiosete, una casa de dos plantas. Se vende el bajo junto a la azotea, que aparece en las escrituras como parte de la propiedad. 110mts2, un garage para dos coches, otros 120mts2 que mide la azotea donde, además, se puede levantar un tercer piso. ¿Y cuánto cuesta? ¡120.000 €! ¡Veinte milloncejos, menos de 1000€ por metro cuadrado! Suena de miedo, ¿no? Sí, en cuanto al tamaño sí.

El problema es que, como Batcueva, sería cojonudo, pero como hogar… Las únicas habitaciones con ventanas al exterior son el garage, que da a la calle, y la cocina y la habitación principal, que dan a un patio de luces ridículo. El resto (3)  no tiene ventanas y por lo tanto ni luz ni aireación. Según llegábamos a las habitaciones del fondo nos iba entrando una claustrofobia… Es cojonudo para lapidar a alguien y que no lo encuentren en siglos, pero para vivir creo que que vivía con menos agobio el Fantasma de la Ópera.

A seguir mirando. Así sin prisas es hasta entretenido…