Todo listo para el nuevo año

Hemos aprovechado la Semana Santa para hacer todo lo que teníamos planeado en el huerto, e incluso más. Mis padres nos echaron un cable a cambio de media docena de huevos, mientras Judith cuidaba de que Valeria no se metiera bajo una azada o se comiera el pienso de las gallinas. Por fin dejamos preparados los nuevos bancales, cinco en total. Compramos algo de turba para mejorar la tierra, la mezclamos con el compost que hemos estado preparando todo el año pasado y la cubrimos con maderas e hinojo seco triturado – la trituradora que compramos se ha ganado ya su sueldo, desde luego. Plantamos papas en un bancal; pimientos, cebollas, puerros y lechugas en otro (en el que ya hay un pequeño papayero y una berenjena); berenjenas, broccoli y calabacín en el tercero y melones y sandías en el resto. Preparamos también un rinconcito con salvia y lavanda y plantamos una mata de jazmín que ya siendo pequeña tiene un olor estupendo. Tuvimos que cercar a las gallinas para que no arrasen lo plantado con dos viejos somieres (como decía Christ Stewart en sus libros, una finca no es finca sin un somier haciendo de puerta en algún sitio). Pero no funcionó. Las gallinas se escaparon e hicieron un pequeño destrozo – alguna lechuga y un par de cebollas cayeron bajo sus picos. He levantado un poco el cercado con más hinojo seco como medida temporal, pero lo suyo será comprar una valla de 1.5m como poco (de brezo, por ejemplo).. Con suficiente hinojo podría trenzar una valla yo mismo, pero lo usamos triturándolo como lecho para las gallinas. De todas formas les perdonamos el acto vandálico porque ya están las dos poniendo unos huevos que saben a gloria. Ahí va un reportaje fotográfico. ¡A ver cómo está esto dentro de un par de meses! Bancales con turba Nuevos bancales Cercado del gallinero Bancales cubiertos Bancales cubiertos