De año en año y escribo porque ya toca

La de cosas que han pasado, sin haber hecho tanto. Empezaré por lo tonto, terminaré por lo gordo.

Las gallinas abandonaron a la fuerza su flamante cobertizo porque sufrió una plaga de ácaros / piojos rojos. Empezó como unos pocos bichillos en la cresta y párpados de Clara y Yema. Parecían un cruce entre piojos, por lo pequeño, y garrapatas, porque estaban enganchados chupando sangre. Aunque intenté limpiarlas y asearlas (la vaselina parece que ahoga a estos parásitos) y fumigarlas (como último recurso) apestaron el gallinero. El día que desmonté el ponedero porque se había roto una madera me encontré con que todos los recovecos del gallinero estaban atestados de huevos de piojos, formando masas blanquecinas que se desparramaban sobre si mismas, fofas y pulsantes de vida, al más puro estilo de película de terror cuando el prota entra en el nido de la criatura que se ha comido a sus colegas uno a uno. Joder, me pica de solo escribirlo, asqueroso. Si no lo he quemado todavía es porque no tengo napalm a mano.

Lo que sí hice fue construir un nuevo gallinero sobre el que fuera el que había en la casa antes de nosotros habitarla. Cuatro fines de semana haciendo de peón para Juan, un amigo manitas de la familia, soldando malla de galvanizado a viejas tuberías que aún teníamos por ahí desde que arreglamos la casa, reforzando la estructura original y añadiendo un espacio donde las gallinas pueden pasear un poco. Igual nos pasamos: nos quedó tan sólido que podríamos criar orangutanes. Clara y Yema viven a gusto en su nuevo hogar y puedo limpiarlo fácilmente a manguerazos cada cierto tiempo.

Gallinero

Estupendástico.

Lo que no está tan bien es la huerta, que tenemos absolutamente abandonada. En algún momento plantamos berenjenas, pimientos, calabazas y broccoli – todos muertos por descuidarlos – una nueva papayera que está creciendo bien y un mato de jazmín que se ha quedado más seco que la mojama este verano. Sí que es verdad que la pitanga está creciendo a gusto, pero a saber por qué. Intenté mejorar la situación instalando riego por goteo, pero sin un mantenimiento decente no sirvió de mucho. En macetas esperan a ser transplantados un guayabero y dos aguacateros.

Me temo que tiempo libre hemos tenido más bien poco y el que había ha tenido que destinarse a otras cosas. El trabajo en PlayMedusa ha ido a más, lo que siendo un autónomo desarrollador de videojuegos es magnífico. Valeria crece sana e inteligente, habla por los codos y participa en todo. Con tres añitos que cumplirá en dos días es una pequeña rueda de fuego que nos arrasa cada día, más guerrera que princesa. En Septiembre empezará a ir al colegio.

Pero lo que ha terminado de reducir nuestro mundo, comprimirlo al tamaño de nuestro hogar y hacerlo explotar para expandirlo hasta convertirlo en un nuevo universo es Asier, quien hace poco se ha despertado de su siestita y ahora hace que ruge en mis brazos para llamar mi atención. Un pequeño hombrecito de diez meses, gordito como un Buda e igual de sonriente.

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