Cartuchos quemados

Siendo el último fin de semana en Suiza, hubo que aprovecharlo todo lo posible.

El viernes nos gozamos en casa un tremendísimo concierto de música afro-jazz-funk o lo que fuese, impresionante en cualquier caso. Ver a Femi Kuti & The Positive Force tocar cualquiera de los chorrocientos instrumentos que toca, cantar y bailar acompañado de su trio de bailarinas es simplemente increible. La energía que ese hombre derrocha en el escenario es indescriptible. Y diciendo eso me ahorro describirla, listo que es uno. Vean un pequeño ejemplo, aunque el pulso del que grabó el video es como para robar panderetas…

Trio de doses

El sábado por la noche quedamos siete amiguetes a echarnos una partida al póker. Sorprendentemente, ¡gané! Todos pusimos cinco francos (3€) y terminé la partida con unos nueve, en una increible jugada final con un… trio de doses. Fue un momento muy Maverick, pero a cartas descubiertas. Jugamos con dos cartas en mano y cinco sobre la mesa, compartidas, y como sólo quedábamos dos jugadores y las apuestas estaban hechas, mostramos las cartas. Yo con mi mano de pareja de doses (no doces, doses: dos 2, que se me confunden), el último jugador en la mesa con NADA, un 5 una J y dos cartas aún por descubrir. La penúltima carta descubierta va y sale un 5, por lo que ganaba el otro jugador con una pareja mayor que la mía… pero la última fue un 2, así que gané yo con un trio. Menuda potra.

De farra en el Indochina

Después del póker nos fuimos al Indochina, un “selecto” club de Zürich, aunque en decadencia según los “expertos” (me imagino al experto: gomina con el pelo pa’trás y su papi forrado de pasta). Básicamente es selecto porque la entrada son 30fr (18€) sin derecho a consumición. Y aunque la música estuvo muy bien (House, y no me refiero al simpático médico de la tele), el local estaba lleno de criajos de papá rico gastándose dinero ajeno. Me divertí, pero no vuelvo ni atado.

El domingo quedamos los tres de las bocas abiertas de la foto anterior en la Rotte Fabrik. A pesar de la lluvia y el tiempo tormentoso, jugamos un rato al frisbee (Henning es jugador de Ultimate) y nos bañamos en el lago. Y para terminar el fin de semana, fui por la noche con Hans y Gabi a cenar a un restaurante muy original donde vi, entre otras cosas, un futbolín para dieciseis personas y tropecientos relojes de cuco en las paredes.

Los monos del lagoFutbolin

Como decía Alatriste, el chocolate y algunas frutas, generalmente con leche, no queda sino batirnos. ¡Esto se acaba!

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One thought on “Cartuchos quemados

  1. Kitiara 4 julio, 2007 / 12:32 pm

    Oye, esas fichas de póker parecen de lo más profesionales. Nosotros, curiosamente, también jugamos al mismo este fin de semana (nunca lo hacemos pero Luis Tolkien no sabía jugar al continental) aunque lo hicimos con bolas de papelitos…

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