Flashback

El viernes pasado fui al cine, invitado por Hans y Gabi. Era una pequeña sala de proyección montada por unos amigos de Hans de manera bastante peculiar. Sustituyeron las butacas por tumbonas de tela, comodísimas, y pusieron un minibar a un lado. La gente (unas treinta personas, casi todas conocidas entre sí), se reune en el minibar antes de empezar la película, en el descanso y al final. Es como si quedaran a ver una peli en casa de uno de ellos, pero a lo burro, y pagando entrada, el primer viernes de cada mes.

Proyectaron Ágata e la tempesta, del director de Pane e Tulipane, para quienes hayan disfrutado ésta última. Aún habiéndola visto en italiano y subtitulada en alemán, me pareció muy agradable y entretenida. Y eso que el cine italiano no es que me emocione…

El puntillo curioso de la noche fue que me presentaron, entre otros, a alguien a quien no esperaba conocer: la dueña de la mancha de mi cama, la anterior inquilina de Hans y Gabi. A punto estuve de darle consejos sobre limpieza (¡lava eso rápido con agua fría! ¡con una aspirina se ablanda! ¡el amoníaco quita la sangre!) . Pero la verdad es que era muy simpática y su novio más alto que yo, así que pues no.

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