Primer fin de semana en Adliswil

El sábado fue mi primer día dedicado a tareas más hogareñas. Me desperté todo lo tarde que quise, hicimos un desayuno “europeo”, que dicen ellos (u sea, copioso) y luego fuimos a hacer la compra. Esta vez sí compré carne, y se nota: 71fr.

Y hoy es también el día en que dejo de hacer malabarismos encefálicos para calcular cuánto me cuestan las cosas. Como expliqué, multiplicaba por dos y dividía por tres, lo cual es divertido cuando se juega al Brain Training pero no cuando estás comprando. Se hace así porque 1fr = 1.6€. Resulta que si en lugar de hacer eso multiplico directamente los francos por 100, tengo la cantidad en… ¡pesetas! juajuajua. Es decir, 7100 pesetas de compra. Bueno, no fue tan horrible. Lo bueno es que ahora todo es muchísimo más sencillo. Cuando veo los precios sé directamente cuánto cuestan las cosas y me echo a llorar mucho antes. En fin, un problema menos. Cuando vuelva a España ya tendré tiempo de calcular en euracos.

De camino al súper tiraron la basura. Aquí tirar la basura es un arte, como ya conté, pero no sabía hasta qué extremo. No vale con tirar el vidrio al contenedor de vidrio, no. El propio contenedor está dividido en vidrio blanco, verde y marrón y cual juego de crios cada botellita a su color. Y al lado, un contenedor de ropa vieja donde la gente mete la ropa que ya no usa… Pero no desperdicios, ya que luego esa ropa se da a la gente que la pueda necesitar. Un detalle, sí señor.

Al volver bajamos a la Sala de La Lavadora a… poner lavadoras. Aquí las cosas son así: una lavadora por edificio (o varias, supongo, pero aquí hay una) y se reparte su uso por días entre los vecinos. A Gaby le toca el sábado. Tienen una lavadora industrial que funciona a monedas. A más monedas, más tiempo puedes usarla. Un lavado normal serían unos 0.5fr (cincuenta pesetas, ¡jeje!). Luego la ropa se tiende en un cuarto cercano. No entendía cómo se iba a secar la ropa ahí sin ventilación pero Gaby me enseñó las tuberías de agua caliente que corren por el techo, calentando la estancia y con ello secando la ropa. Toma ya. También hay una ventana pero con lo que está lloviendo sería un poco tontería el abrirla.

Hans me enseñó su casa a media tarde (ya están planteándose vivir juntos todo el tiempo, pero hasta ahora Hans conserva su piso). Me sorprendió una construcción de nuevas viviendas frente a la de Hans en la que todas tenían un colector solar en el techo.

Y luego a la camita, que es ésta:

Mi habitación

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3 thoughts on “Primer fin de semana en Adliswil

  1. Kitiara 5 marzo, 2007 / 4:54 pm

    Chacho, te voy a decir un par de cosas:

    1. Vete al IKEA y compra un par de juegos de sábanas, (sí, sí, un par, unas para usarlas y otras mientras se lavan, con estampados de Spiderman o lo que quieras, lo más barato que encuentres) por dios bendito, luego te las llevas a Tenerife o a Las Palmas!! Para tu ajuar o algo 😛

    Y ya. 7100 de compra es un regalo, aquí en Irlanda con ese gasto te dan algo de leche y galletas y al día siguiente tienes que volver. En cuanto a la basura, aquí no existen los cubos. La basura se deja amorosamente en la calle y ahí te la recogen.

    Besos. K.-

  2. Óscar 8 marzo, 2007 / 2:32 pm

    ¿¿¿Que es esa manchita roja que se ve en tu cama???

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